En este estudio, realizado por Sánchez y Quiroga (1995), se expone que los sujetos consideran que la familia y el trabajo ocupan un lugar importante para explicar su satisfacción global. La investigación que realizaron se tomó en cuenta, especialmente, la relación entre satisfacción familiar y satisfacción laboral porque los autores creen que Kanter (como citado en Sánchez & Quiroga, 1995) estaba en lo cierto cuando denunciaba la falsedad del “mito de los mundos separados”. Trabajo y familia son las dos esferas fundamentales que sirven de “nicho ecológico” básico donde actúa el ser humano, y, como nos han seguido demostrando investigaciones posteriores (e.g. Goldsmith, como citado en Sánchez & Quiroga, 1995), ambos mundos son mutuamente interdependientes y no se pueden estudiar la influencia de cada uno de ellos aislados.
A un conjunto de 96 personas (48 hombres y 48 mujeres) que estaban emparejadas entre sí, edades entre 26 y 63 años se le administró una escala de satisfacción (familiar y laboral) junto con una encuesta sobre aspectos generales de su estilo de vida. Estas 96 personas fueron elegidas porque representaban a uno de los tres tipos de parejas consideradas en la investigación: Tradicionales, de Doble Carrera o Doble Ingreso. De las 21 preguntas de la encuesta sólo se analizaron 14 de ellas en esta investigación porque en las siete restantes los resultados obtenidos eran muy homogéneos. Se analizó la relación entre las dos variables de satisfacción y las variables de la encuesta. El objetivo era conocer qué variables permiten explicar la satisfacción (familiar y laboral). Se encontró que satisfacción familiar presentó una relación significativa sólo con las variables edad de los hijos y nivel de estudios. Sólo estudios básicos (t = 2.113, p = 0.0376), estudios primarios (t = 2.322, p = 0.0227) e hijos entre 6 y 14 años (t = -2.274, p = 0.0255) permiten explicar la variabilidad de la satisfacción familiar. La misma es mayor en los niveles más bajos de estudios y menor si los hijos que se poseen se hallan entre 6 y 14 años. En el caso de la satisfacción laboral, sólo la edad muestra relación significativa; explica un 5.5% (R2 = .05658) de la varianza en satisfacción laboral. La satisfacción laboral disminuye al aumentar la edad. Tras la comprobación de que la relación entre satisfacción familiar y satisfacción laboral es significativa, los investigadores se centraron en analizar qué variables pudieran modular dicha relación. Los resultados indican que las variables “tipo de pareja”, “sexo”, “edad” y “tener o no hijos” influyen sobre la relación que se establece entre ambos entornos (familiar y laboral). Los datos obtenidos reflejan tendencias diferenciales en esta relación, que se concretan de la forma siguiente: En las mujeres, predomina la congruencia entre ambos mundos (hay satisfacción o insatisfacción en ambos). Entre los hombres, sin embargo, es más frecuente la incongruencia (hay insatisfacción en un entorno y en otro no). En las parejas sin hijos ocurre lo mismo que en las mujeres, es decir, predomina la congruencia entre ambos mundos, mientras que en parejas con hijos es más frecuente la incongruencia. En las personas en menor edad (<37 años), también predomina la congruencia, mientras que entre los mayores de 38 años la relación existente es prácticamente nula. Esto puede ser explicado en el sentido de que a medida que se avanza en el ciclo vital y familiar se van progresivamente separando los dos mundos o, al menos, la satisfacción en cada uno de ellos se hace progresivamente más independiente.

Referencia
Sánchez, M.P. & Quiroga, M.A. (1995). Relaciones entre satisfacción familiar y laboral: Variables moduladoras. Anales de Psicología, 11 (1), 63-75. Recuperado el 31 de marzo de 2006, de enlace