Cuando pequeños, era fabuloso descubrir el mundo que nos rodeaba. Nada como ir al bosque y perderse en la inmensidad y profundidad de los árboles, el verde pasto y el siempre impresionante cielo. La movilidad social nos ha llevado a centrarnos en microcosmos: computadora, oficina, etc. Muchos se enfocan sólo en su trabajo, llevándolos a manifestar síntomas negativos en su persona y en sus relaciones interpersonales. Y es que se nos ha olvidado en que nos rodea ese macrocosmos que solíamos explorar. Quizás deberíamos, de vez en cuando, volver a explorarlo y expandir, nuevamente, nuestro universo. Debemos salir de la rutina, y enfocarnos un poco en nosotros, nuestra familia y en esos pequeños detalles, que son los que hacen los grandes momentos.

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