Este estudio realizado por Albaladejo, R., Villanueva, R., Ortega, P., Astasio, P., Calle. M.E. & Domínguez, V (2004) tenía como objetivo determinar la prevalencia del síndrome de quemarse por el trabajo en profesionales adscritos al área de enfermería de un hospital. Además de conocer la distribución de este síndrome en función de la categoría profesional y de las áreas de trabajo a las que pertenece. Para esté estudio se realizó un estudio transversal, eligiendo a los/as participantes mediante muestreo aleatoria estratificado por los distintos servicios hospitalarios, entre todo el personal adscrito al área de enfermería del Hospital Clínico Universitario de San Carlos. La muestra se constituyó de 622 profesionales clasificados en dos categorías: enfermeros/as y auxiliares/técnicos.

Los instrumentos de mediciones utilizados fueron un cuestionario de elaboración propia, por medio del cual se recogieron las variables sociodemográficas (edad, sexo, categoría profesional, servicio, estado civil, número de hijos, antigüedad en la profesión y en el puesto de trabajo, situación y turno laboral, número de enfermeros a su cargo). Dicho cuestionario incluía además cinco preguntas con el fin de evaluar sus opiniones personales sobre las causas y las consecuencias de su posible malestar en el trabajo. Estas preguntas se evaluaron según la escala de Likert con una puntuación de 1 a 5, de forma que las puntuaciones inferiores a 3 traducían sentimientos positivos, 3 indicaba un nivel intermedio y valores superiores a 3 expresaban respuestas negativas respecto a las cuestiones planteadas. El segundo instrumento fue el Maslach Burnout Inventory (MBI) en su versión validada en español. Los autores utilizaron una cuarta escala a la que llamaron Burnout, la cual se obtenía sumando las puntuaciones de las tres dimensiones, cuyo resultado es directamente proporcional en el caso de cansancio emocional y la despersonalización e inversamente proporcional en la escala de realización personal.

La población real fue constituida por 622 profesionales, el 58.7% trabajaba como personal de enfermería y el 41.3% como auxiliares/técnicas. Un 89.1% fueron de sexo femenino y un 10.9% varones, la edad media de la población fue de 38.96 (DE = 9.65) años. La edad no tuvo relación con ninguna de las variables estudiadas. Sin embargo, sí se obtuvieron diferencias estadísticamente significativas según sexo, estado civil, turno y tipo de contrato. En cuanto a esta última se han obtenido mejores resultados en el síndrome y sus subescalas entre los/as profesionales que realizaban suplencias. Este dato se podría explicar por le hecho de que se trata de sujetos mas jóvenes y con menor tiempo en el puesto de trabajo y, por tanto, menos susceptibles al síndrome. El agotamiento, la despersonalización y el síndrome de quemase por el trabajo fueron significativas más altos entre el personal de servicios de urgencia y oncológica. El perfil del sujeto afectado por el síndrome encontrado en esta investigación fue: profesional de enfermería con una antigüedad en el servicio de 15 años de media, y por lo tanto experimentado, y que manifiesta un escaso grado de reconocimiento de su labor, así como alto grado de insatisfacción con la gestión del centro de trabajo.

Referencia
Albaladejo, R., Villanueva, R., Ortega, P., Astasio, P., Calle. M.E. & Domínguez, V. (2004). Síndrome de burnout en el personal de enfermería de un hospital de Madrid. Revista Española Salud Pública, 78, 505-516. Recuperado el 9 de octubre de 2005, de enlace