Como dije en el blog anterior, hemos estado trabajando con la elaboración de cuestionarios. El cuestionario en papel ha sido un instrumento que ha ayudado en la recolección de datos para diversos estudios. Con el mismo se pudo sustituir el tener que ir personalmente donde una persona a hacerle preguntas relacionadas al tema de investigación. Y aunque parezca esto un poco impersonal, es una ventaja cuando ponemos en peso la distancia y el tiempo; ya que puedes enviar un cuestionario en papel por correo a casi cualquier lugar y varios cuestionarios a la misma vez. Pero como sabemos, la tecnología ha impactado nuestras vidas de diversas maneras. Esto ha llevado a la creación de encuestas por correo-e y encuestas electrónicas.
Las encuestas por correo-e son aquellas en los que generalmente uno recibe un cuestionario anejado en el correo-e, lo contestas, lo vuelves a anejar y lo envías al destinatario. Pero también están las encuestas por línea o electrónicas. También son enviadas por correo-e; pero en vez de anejar un cuestionario, te envían un enlace que te lleva directamente al cuestionario electrónico. Esta forma es más fácil para el participante, ya que no tendría que pasar el trabajo de bajar el documento del anejo, contestarlo, anejarlo y enviarlo, sino que solo accesa el enlace, contesta el cuestionarios y presiona el botó de enviar y listo. Ahora, este no queda excluido de fortalezas y debilidades.
Entre las fortalezas (como las presentó el Dr. Núñez) están: la economía de tiempo y costo, respuestas rápidas, es fácil de enviar recordatorio a los participantes, el procesamiento y análisis de de los datos, los patrones de salto complejos, los datos pueden exportarse y el análisis puede trabajarse en otro programa. Handwerk, Carson, y Blackwell’s (2000) encontraron que la gente escribe más comentarios en los cuestionarios en línea comparados con los cuestionarios en papel.
Entre las debilidades dichas por el Dr. Núñez están: el que los cuestionarios no lucen igual en diferentes navegadores y en diferentes monitores; los participantes pueden recibir diferentes estímulos visuales para la misma pregunta; los participantes pueden tener diferentes niveles de destrezas digitales y esto puede ser una fuente de error o de no respuesta. En términos generales, vamos a tener menos gente respondiendo al cuestionario en línea (Mertler, 2002). Otras debilidades son que requiere ciertas destrezas digitales: manejo del teclado, “mouse”, navegación, entre otras (Bennett, 1999); algunas personas se fatigan más leyendo de un monitor que de un papel; se requiere hacer “scrolling”; hay nuevos navegadores que hacen más difícil controlar como se va a ver el cuestionario.
También hay unos errores relacionados a los cuestionarios en línea (Dillman, 2000): 1) Error de cobertura: Cuando los participantes de determinada población no tienen la misma oportunidad de participar en la encuesta; 2) error por falta de respuesta: El resultado de que haya personas de la muestra que no respondan y que, de haberlo hecho, habrían dado respuestas diferentes a las preguntas de la encuesta que los que sí han respondido. (Tomado de la presentación del Dr. Núñez)
Sugerencias dadas fueron: Introducir el cuestionario con una pantalla de bienvenida que motive y haga énfasis en la facilidad de responder, e instruya a los encuestados sobre cómo responder y acceder a la siguiente página o sección del cuestionario; elegir para la primera cuestión un ítem que con probabilidad sea de interés para la mayoría de encuestados o se pueda responder fácilmente, y sea visible en la primera página del cuestionario; restringir el uso de colores para que: a) se mantenga la consistencia de figuras y fondo, b) se facilite la lectura, c) no dificulten la navegación por la Web, y d) se mantenga la uniformidad entre los distintos grupos de preguntas; evitar diferencias en el aspecto visual de las preguntas como resultado de distintas configuraciones de pantalla, sistemas operativos, navegadores, visualizaciones parciales de la pantalla y justificaciones de texto; proporcionar instrucciones específicas sobre qué operaciones debe realizar el encuestado para completar el cuestionario en el punto que sean necesarias; utilizar símbolos gráficos o palabras para que el encuestado pueda saber en todo momento hasta donde ha completado el proceso; limitar a lo estrictamente necesario el número de preguntas; utiliza el menor número posible de preguntas. Asegúrate que cada una de las preguntas aborda un asunto significativo. Mantén las preguntas cortas; un estudio encontró que los estudiantes solo están dispuestos a invertir de 10 a 15 minutos en completar una encuesta. (Handwerk, Carson, & Blackwell, 2000); probar el cuestionario en varias plataformas: (e.g. Mac y Windows) y dentro de una variedad de navegadores (e.g. Netscape e Internet Explorer) (Tomado de la presentación del Dr. Núñez).
En el próximo blog hablaré sobre Perseus (un programa para elaborar cuestionarios en línea). ---------> Ir al blog